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:: 23.12.08 ::
Feliz Navidad a todos.
:: Susurros de _Muerte_ a las 7:31 p. m. [+] ::
:: 15.12.08 ::
En medio de un ataque de orden compulsivo (aunque lo que pretendía en realidad era ordenar mi cabeza) me encontré con 2 cámaras lomográficas: 1 LCA (mía) y 1 HOLGA (de Sandman). La segunda fue un regalo que hice cegada por lo que gustaba mi lomográfica. Como era de esperar, está casi sin usar. Pero cuando manoseaba de nuevo mi cámara, pequeña, antigua, defectuosa para algunos, objeto de devoción para otros, sentí de nuevo la emoción del Día de Reyes de hace 4 años. La misma que cuando era pequeña. Y la del día siguiente a Reyes: levantarte el día después de haber desenvuelto un super-regalo y preguntarte si lo habías soñado. Buscarlo, impaciente y descubrir que sí, sigue ahí.
Después, al cabo de semanas, meses o años, ya no le prestabas atención. O quizás sí. Pero recuerdo haber sido profundamente feliz por un tiempo al saber que tenía un día por delante para difrutarlo, una semana... "Lo tengo para siempre".
Observo que la flamante Holga sólo tiene gastadas 4 fotos del carrete, pero el marcador de mi LCA indica que 24 misteriosas lomos (de un carrete de 36) tomadas hace 2 años esperan ser reveladas. ¿Qué me encontraré?. Sólo hay 1 forma de saberlo.
Disfruto de nuevo con sus característicos dos clics al disparar. Capturo 12 momentos cualquiera pero irrepetibles. Después de una semana para olvidar, me rindo a la imperfección, a la improvisación y a lo imprevisible. Dispara. Dispara Dispara.
Una declaración de principios para el año que viene, aunque me dure lo mismo que la ilusión por un regalo: "Déjate llevar... disfruta.cliclic.cada.clicclic.instante.cliclic". Puede que salga (la foto, lo que pretendes un día cualquiera, ...) o puede que no. Puede que te encuentres con algo que no esperabas. Malo o bueno. Ahí está la gracia.
:: Susurros de _Muerte_ a las 11:31 p. m. [+] ::
:: 12.12.08 ::
Trabajo en un edificio inteligente. Un rascacielos de cristales tintados, mármol y hierro. Accedo a la fortaleza, cerrada casi herméticamente, tras introducir la tarjeta de acceso en mil ranuras. Las luces se van encendiendo a mi paso y se apagan tras de mí. Me siento como un solitario pez abisal de esos que iluminan unos centímetros de las profundidas marinas, pero desconocen lo que hay unos metros más allá.
Miro hacia afuera desde dentro de la pared de cristal. Son las 8:30 AM de un día ceniciento en el complejo Azca. El cielo se muestra metálico e inútilmente amenazante en un barrio de oficinistas y hombres de negocios incapaces de interpretar las señales del cielo.
En el paisaje cuadriculado un murciélago pequeño y desgarbado vuela de lado a lado del edificio, justo a mi altura. Se lanza en vuelo rasante, una y otra vez, sus alas casi rozando los cristales. Diría que disfruta del día gris. ¿Quién de los dos habita en las cavernas? ¿Quiénes son los que viven en grandes colonias en las cavidades de edificios? ¿Quien parpadea una y otra vez cuando sale a la luz en busca de alimento?.
El bichejo paladea su victoria alada y sonríe como sólo saben sonreir los murciélagos en los días nublados.
:: Susurros de _Muerte_ a las 9:05 p. m. [+] ::
:: 28.10.08 ::
Para renovar el contrato de alquiler me suben 150 € al mes y me piden un aval de 4.000 € a depositar en un banco esta misma semana. Justo lo que quería oir, después de otro de esos días en el curro que parecen no acabar nunca.
De vuelta a casa me veo en la ventana del metro. Chaleco entallado, pantalón serio y camisa blanca. Más que una oficinista aburrida al uso, soy un pianista romántico, o un poeta decimonónico con un mal día.Percy Bysshe Shelley se quita mi mechón que le tapa el ojo izquierdo. Como poeta romántico agobiado y sin blanca no estoy nada mal.
Barajo la idea de emularle y huir con lo puesto y lo que más quiero a la Laguna Negra, un lago Lemán de andar por casa. La idea, como de costumbre, no me da nada de vértigo. Pero lo descarto porque hasta para eso hay que tener dinero, ahorros con los que ir tirando hasta encontrar un trabajo o montar un pequeño negocio del que vivir. Y desde luego, tener un pequeñajo hace que todo sea distinto.
Y de nuevo llego a la conclusión de que tanto los poetas románticos como los neohippies que dejan el campo por la ciudad eran y son, en su gran mayoría, hijos de papá con pintas. En realidad, la mayoría no están arriesgando pues tienen un colchón económico que amortiguaría cualquier dura caída. Realmente nunca saltan al vacío. Equilibristas con mosquetón y cuerdas tan poco temerarios como una pseudoestrella de rock de la Disney.
Sí, tengo un mal día.
:: Susurros de _Muerte_ a las 11:50 p. m. [+] ::
:: 5.10.08 ::
Hay millones de cosas en las que no reparamos nunca. Hay pequeños detalles del día a día a los que no dedicamos la más mínima atención, algunas veces por fortuna, pero otras, perdiéndonos así pequeñas sorpresas.
Por un lado están el hilo musical en algunos grandes almacenes, en las consultas de los médicos, la voz enlatada y mandona que nos recuerda a los usuarios del metro que no nos acerquemos al borde del andén. La peor: la voz que al final de algunas máquinas infantiles, de esas de meter un euro, pregunta al niño, aburrida y casi amenazante: "¿Te has divertido?".
Por el otro lado, un ángel se precipita sobre el tejado de un edificio, un pequeño ratón de campo en una madriguera en el recinto de los orangutanes, como sacado de Mouse Guard.
Si algún día diera con mis huesos en un trabajo en el metro, en una clínica dental o en un supermercado pienso escabullirme como en La Vida es Bella, sorteando cualquier peligro para hacerme con el control de la megafonía. Necesitaré ayuda para poner en marcha el plan: una voz clara y cercana de locutor recién levantado. Sustituiremos por unos instantes esas locuciones frías("Atención, por favor atención", "Se ruega a los usuarios", "Hoy, en la sección de ultracongelados"...) y esos grandes éxitos en versión instrumental, todo eso que en realidad nadie escucha, por un "Buenos días". Y a continuación un relato que hiciera a la gente mirar hacia arriba con sorpresa. O bien una canción lo suficientemente buena y con entrañas, para hacer que bailasen con los ojos cerrados y los brazos extendidos, liberados al fin del peso sofocante de lo mediocre y lo previsible.
Imagen de James Jean, portadista de Fábulas.
:: Susurros de _Muerte_ a las 7:18 p. m. [+] ::
:: 25.9.08 ::
Un día de vacaciones entre semana para dar un paseo por Madrid o ir al cine.
Compramos 3 Hellboys que me faltaban. Prefiero el cómic a la película. Y el
original al cómic. Le observo mientras nos tomamos una cerveza. La versión en
papel con gabardina y pistolón y el real con camiseta del Caballero Oscuro,
recostado. No: repanchingado con total abandono. Leyendo con el ceño fruncido, apoyando el periódico en las costillas, como siempre hace. Sonrío. "You're such a beautiful freak. I wish there were more just like you. You're not like all of the others."
Se me va la cabeza: impresionante el apaño de Luke Goss en Hellboy: El Ejército Dorado.
De ídolo de quinceañeras a príncipe tenebroso. Sí señor. Ya tenemos
ganador para el Premio al Reciclaje 2008.
Apuro la cerveza y corremos hacia el metro de Plaza España, como Cenicenta. Pasamos junto a la Iglesia de la Buena Dicha, que parece
dibujada por P. Craig Russell. Daría un meñique por pillar el local que está
vacío justo enfrente, para poner allí nuestra tienda de cómics.
:: Susurros de _Muerte_ a las 8:19 p. m. [+] ::
:: 11.9.08 ::
Tentenublo ("detente, nublado"): Repique de campanas que se realizaba en algunas iglesias para alejar a las tormentas de granizo acompañado por oraciones recitadas al mismo ritmo, como "Tentenublo, tente tú. Más vale Dios que ciento tú. Si traes agua ven acá. Si traes piedra vete allá".
La pasada noche una lluvia de granizo sacudió la ciudad, difuminando todo lo
que existe en una masa borrosa, viva, que temblaba y rugía como un enjambre del
averno.
No había cielo, ni tierra, pues el cielo adquirió la consistencia del
suelo y éste, horadado por millones de proyectiles helados, se arrastraba en
ríos hasta las alcantarillas. Se borraron los contornos de los edificios y las
copas de los árboles. Desaparecieron los pájaros y los hormigueros.
Y al mirar hacia la calle no podías identificar nada conocido. Nada. Durante
unos minutos eternos, al mirar temerosamente a través del cristal, veías que la
realidad parecía haberse desvanecido tras una espesa niebla analógica y una
ensordecedora estática. Como si alguien en El Show de Truman se hubiera dormido, descuidando el programa atmosférico. Como si alguien hubiese tropezado con un
cable y el mundo se hubiera desconectado.
:: Susurros de _Muerte_ a las 11:25 p. m. [+] ::
:: 23.8.08 ::
Salgo del metro y me sorprende encontrar un cartel pegado a una cabina telefónica: un anuncio de mi tienda de cómics habitual de hace un tiempo. Superman, no podía ser otro, me recrimina desde el papel de la cabina. Sabe que no me paso por allí desde hace... ¿un año?. Sí, lo sabe. ¿Qué le habría llevado si no a la salida del metro de una zona de oficinistas cincuentones y rancios en la que trabajo? ¿Por qué si no esa mirada acusadora enmarcada por un rizo perfecto?.
Yo antes vivía en 1 ciudad pequeña en la que iba a todas partes andando: al curro, a mi tienda de discos o de cómics (sólo había una), ... Los dueños y yo a veces nos saludábamos por la calle: "¡Eeeh, me ha llegado aquello!" "Me paso luego".
Tras mudarme a una gran ciudad intenté hacer lo mismo, ya fuese por vértigo o por principios: tener mis sitios de confianza, evitar las grandes superfícies e ir al tipo de tiendas que me gustaría tener algún día (quién sabe...).
Pero es que vivo a unos 15 Km. de la Gran Metrópoli, en una ciudad dormitorio, en el barrio de detrás de la vía, el de los bajos comerciales desiertos. Soy de esa clase de personas raras que no tienen carnet de conducir, y desde hace unos 20 meses tengo acoplado a mi ser a un pequeñajo. Aún camina dando traspiés.
Así que se me complica el tema, Superman, y me toca comprar cómics (o lo que sea) aquítepillo-aquítemato, en donde buenamente puedo. Sí, ahí querría yo verte, Clark Kent, en el fin del mundo, con un bonobús y un crío de la mano. ¡Qué fácil es señalar con una capa ondeando a tu espalda y Metrópoli a tus pies!.
:: Susurros de _Muerte_ a las 9:33 p. m. [+] ::
:: 11.8.08 ::
El mes pasado (re)descubrí un grupo al que dediqué escasa atención cuando publicaron su primer álbum, hace 11 años. El (re)encuentro más que emocionante, ha sido glorioso, extásico, casi doloroso. De nuevo he descubierto ballenas plañideras, cientos de ellas, escondidas entre violines y susurros en una hermosa lengua.
Me sorprende que no volviera a escucharlos antes, siendo un grupo que vaya tanto con mis gustos musicales, con mi afición a las lenguas poco comunes y mi frikismo por la historia y la cultura escandinavas. Y sin embargo, es como si hubiera vivido pared con pared, sin disfrutar de su su música durante (demasiados) años. Ha tenido que ser la visita a un blog conocido lo que, de una bofetada certera, me sacara del coma. Lo que demuestra que la falta de curiosidad y el hermetismo hace que te pierdas grandes placeres.
Y que no es tan malo dar segundas oportunidades. Con el tiempo nos cerramos en "nuestras cosas", engrosamos nuestro caparazón y nos volvemos duros de oído e incluso de corazón. A veces se nos olvida que probar y equivocarse no están tan mal. A veces, descubres tesoros, aunque para ellos tengas que probar y escupir, escribir y tachar. Borrar, e incluso emborronar.
No quiero acabar como una de esas jugosas gomas MILÁN de nata que, a fuerza de reservarla y de no usarla salvo para casos imprescindibles un día se volvía dura y brillante y se deslizaba por el papel como un trozo de plástico cuando intentabas corregir algo. Con su papel de celofán intacto. Immaculada, impoluta, pero frígida e inservible.
:: Susurros de _Muerte_ a las 4:53 p. m. [+] ::
:: 19.7.08 ::
Playa de La Caleta, Cádiz. Bajo el antiguo balneario. Busco guijarros para que juegue el enano y me sorprenden unas extrañas rocas blancas parecidas a las rosas del desierto. Cojo una y la miro con curiosidad.
"La flor del mar", me dice un anciano de mirada perdida, gorra de viejo lobo de mar y palabras espaciadas, casi masticadas. "La flor del mar", repite. Un silencio. "Por las mañanas las hay muy bonitas, de colores. No como estas. El mar las arrastra hasta aquí" Larga pausa. Le creí (¿por qué no?). "¿Están hechas de conchas?" Indago, como agradeciéndole su interés.
"Las plantan en macetas. Las mujeres del mar. Allí." Y señaló un punto en el horizonte.
No quise preguntar más. Bien saben los que me conocen que no soy persona de playa. Pero siempre me ha parecido que La Caleta, tiene algo. Llámalo magia, misterio, lunáticos marinos, guasa o, simplemente "un nosequé".
Me llevé prestadas unas cuantas piedras de aquellas y tras recordar la conversación, en un ataque empirista he intentado encontrar en internet cómo se llaman realmente. Nada. Podrían ser una especie de piedra caliza coralina. Conglomerado coralino. Lumaquela. O puede que no. En cualquier caso, espero que ninguna fémina con branquias venga a reclamármelas.
:: Susurros de _Muerte_ a las 11:37 p. m. [+] ::
:: 11.7.08 ::
De vuelta de vacaciones. Me queda 1 día libre para exprimir al máximo antes de volver al curro mañana. Un día para disfrutar de Madrid. Me quito las gafas opacas de la rutina y lo observo todo con los ojos de un turista.
Pura experiencia madrileña.
El rótulo de un camión por la Calle Silva me descoloca: "Jamones nosecuántos (la marca). Serranos. No ibéricos. Con dos cojones". Así. Tal cual.
La Corredera Baja de San Pablo. Una monja de hábito negro empuja el carrito de la compra mientras reza el rosario pasando las cuentas entre sus dedos.
Un mimo callejero de cara blanca y guantes hace una pausa. Tras un trago de agua grita, gesticulante, a un individuo que está a su lado: "Que yo no hablo. ¡¡¡Que soy mimoooo!!!"
Me paso por la firma de George R.R. Martin en Generación X y me encuentro con un tipo amable y cercano como pocos. Parece más interesado en charlar con los lectores que en firmar libros. Responde a mi "Mr. Martin, please, don't kill Jaime" con una sincera sonrisa de Santa Claus y un "Ho. Ho. I'll think about it". Qué grande, Mr. Martin. En todos los sentidos.
:: Susurros de _Muerte_ a las 12:25 a. m. [+] ::
:: 26.6.08 ::
Retomo un libro que dejé aparcado hace un tiempo no por falta de ganas sino porque lo extravié. Felices Persadillas es una antología de historias cortas de terror de varios autores del S.XIX y principios del XX, de esas que tanto me gustan. Pero descubro, con sorpresa, que te conviertes en padre (madre en este caso) y, de repente, nacen en tí nuevos miedos y nuevos resortes y una sensibilidad diferente. Antes sonreía con sorna y me quitaba el sombrero ante la "mala leche literaria" y, sin embargo, ahora algunas de las historias son tan crueles que rozan lo insoportable. ¿Duelos utilizando bebés como armas arrojadizas? ¿Calderos con niños hirviendo?. Dios... esta gente estaba MUY enferma.
Y sin embargo, en el metro, no puedo sino seguir leyendo, igual que con las películas de terror que no pudes quitar. Quizá es masoquismo o quizá un punto iluso e infantil que espera que la situación se resuelva de forma satisfactoria a pesar de lo mal que pinta. Como si un señor con capa y mallas pudiera irrumpir en una historia de E.T.A. Hoffmann y disipar, sin más, la más temible y desconcertante pesadilla. Absurdo y anticlímax.
En realidad sólo un detective enfermo de cáncer y con gabardina o un demonio, también con gabardina, podrían salir airosos de ese trance. Qué dos pedazos de cross-overs nos estamos perdiendo.
Imagen: Abadía en el Robledal
:: Susurros de _Muerte_ a las 10:16 p. m. [+] ::
:: 15.6.08 ::
Estudios recientes aseguran que los solteros duermen una media de 24 minutos más cada noche y que los que duermen solos engordan menos. Y el colmo de la asepsia: el 23% por ciento de las parejas estadounidenses duermen en camas separadas.
La Asociación Nacional de Constructores de Viviendas de Estados Unidos (parece sacado de La Peor Banda del Mundo), predice que, para el 2015, más del 60 por ciento de las casas hechas a gusto del cliente tendrían 1 habitación para cada miembro de la pareja. Y qué queréis que os diga. Ahí ya me quedo a cuadros.
Como a todo mamífero que se precie, a mí, en el duermevela, me gusta sentir un cuerpo cálido cerca. Me basta con un roce, una caricia, un susurro o la respiración de un durmiente compañero. Cuando me despierto y está oscuro me recreo pensando que no estoy sola mientras me abandono de nuevo al sueño. Y veo como la máscara de V me sonríe, cómplice desde la pared. Disfruto sintiendo a mi lado una presencia protectora o, tal vez, alguien a quien proteger.
Debo ser un bicho raro, pero soy feliz cuando me doy la vuelta y tropiezo con un codo.
Debe ser que soy muy animal. Me gusta también caminar descalza y pierdo cualquier tipo de vergüenza o dignidad cuando juego con un niño (sea "mi cachorro" o uno ajeno).
Quizá tenga algo de Stark, de loba, al fin y al cabo. El caso es que me parece hermoso y ancestral pensar en "mi gente" como una manada con estrechos lazos, que caza, juega, pelea y, hasta duerme junta.
Seguro que los solteros canadienses esos, los del estudio, duermen más que yo. Es muy probable que cobren más que yo. Pero me apostaría algo gordo a que no disfrutan más en esas horas que yo. Y eso que nuestro colchón es una puta mierda...
:: Susurros de _Muerte_ a las 11:42 p. m. [+] ::
:: 11.6.08 ::
Esta mañana he visto a J'onn J'onzz en el metro. Así, como os lo cuento. Iba sentado leyendo y se ha levantado para cederle el asiento a alguien. Su aspecto era el que todos sabéis pero con un color más sonrosado y con un aburrido traje marrón. Sí, marrón. Uno que ningún hombre de negocios de verdad llevaría. Su corpulencia era difícil de ignorar en un vagón atestado, y su frente prominente era aún más inconfudible, pues fruncía el ceño, claramente preocupado.
Pero no era la estrechez lo que le molestaba. Se frotaba la doble barbilla absorto en los pensamientos de la masa, como cualquier telépata.
El gran J'onn J'onzz, único superviviente a la devastación de su especie, una mente prodigiosa y un líder sólo equiparable al siempre adorado Superman. Y sin embargo, al contrario de éste, un ser monstruoso, condenado a ser un extraño allá donde va, esquivo, pero enamorado de la humanidad como sólo puede estarlo quien no pertenece a ella.
Estás jodido, pensé. Estás bien jodido, John. Esto no son los 50. Ni los 60. Somos un sociedad incapaz de creer en las grandes causas. Ni tan siquiera en las pequeñas. Somos descreídos, racistas, cobardes y hasta sordos y ciegos cuando se trata de ceder el asento a alguien. No es un buen momento para los héroes. Jamás diría que nos sobran fans, pero desde luego andamos justitos en creyentes en las "causas justas".
Cuando me bajé en Alonso Martínez, John seguía escaneando mentes, en busca de algún resquicio de esperanza. Me quedé con las ganas de verle sonreir, aun que espero que lo hiciera en algún momento durante su trayecto. Significaría que no todo está perdido.
:: Susurros de _Muerte_ a las 8:11 p. m. [+] ::
:: 25.5.08 ::
Tarde en el centro de Madrid para comprar cómics en Malasaña, tomarnos un café y, como dice el lema del Día del Orgullo Friki de este año (hoy), honrar a nuestros héroes. Y, sobretodo para disfrutar del ambiente de la gran ciudad en un día en el que el paso de enormes nubes la hacen alternar entre Metrópolis y Gotham.
Entrar con un niño de 1 año y medio en 1 tienda de cómics me recuerda la escena de Monstruos S.A. en la que Sulley y Mike Wazowski intentan evitar que la niña les toque o les destroce el piso. La gente te mira, descolocada, sin saber muy bien qué hacer, reconociendo en tí a un friki, pero con responsabilidades. Los ves debatirse entre 1. felicitarte por perpetuar la especie 2. darte el pésame. La gran mayoría parecen decantarse por lo último. En serio, los hay hasta que corren a guardar las figuritas de plomo.
Y entramos en las tiendas orgullosos, y me divierto observando las reacciones, en 1 pequeño acto de trasgresión deliberada. Como enviar al Chikilicuatre a Eurovisión. Como ir a la Iglesia con una camiseta de Marilyn Manson.
:: Susurros de _Muerte_ a las 12:56 a. m. [+] ::
:: 22.4.08 ::
Después de unas semanas vuelvo a tener MP3. Justo a tiempo. Era incapaz de soportar un día más el reggaeton o el pop lacrimógeno a todo volumen de otros de viajeros del metro, ni al sexagenario del pasillo cantando "Sapatos de gamusssa asssul".
No diré la archimanida frase de "la música es mi vida", que bastante tiene uno que oirla en los castings de la tele. Sí que me gusta la música. Mucho. Y tengo mis debilidades.
Me gustan las canciones que se incrustan en la realidad que te rodea mientras las escuchas creando un videoclip de un momento cotidiano. Son esas que te montan una película a tu alrededor y te obligan a moverte a su ritmo para no romper la ilusión. Tienen actitud de banda sonora. Las llamo "jodidas egocéntricas" porque someten todo a su antojo para poder lucirse.
Tengo una especial debilidad por las voces raras. También por los tipos (y tipas) extraños con voces igualmente extrañas a los que, por narices, sólo puedes adorar u odiar. Son "voces-personaje" o "personajes-voz" que te erizan el vello. Hacen que no puedas parar la canción cuando llegas a tu destino porque, por respeto o estupefacción, tienes que esperar a que acabe para apagar el MP3.
Me gustan también las canciones profundas. No digo "profundas" en el sentido de trascendental y gafapasta. No. Me refiero a canciones "gruesas y con sustancia". Esas en las que tras la melodía principal hay matices o voces secundarias a la que puedes seguir, perdiéndote en una canción alternativa. Puede que sea un bajo sorprendente, allí, tras la guitarra. Un oboe que te pellizca el corazón. Incluso puede ser un simple bip, un sonido casi inaudible que viene de muy lejos. Disfruto concentrándome en lo que hay allá en el fondo, loquedemoniossea. Cuando lo haces, esas cabronas te arrastran a las profundidades, como las sirenas, dejando el cuerpo en la superifie, con mirada ausente. Son "canciones pozo".
Perdidas entre jodidas egocéntricas, voces-personaje y canciones pozo descubrí hace tiempo una especie fascinante que ha pasado desapercibida a los antropólogos. La ballena electrónica plañidera. Tuve que llamarle de algún modo, pero bien podría ser cualquier otro animal grande, acuático, lento y melancólico, pues nadie lo ha visto jamás. Podría ser un calamar gigante compungido. O un plesiosaurio tristón. Su canto puede oirse, por ejemplo, al principio de All I need (Radiohead) o de Unravel (Björk).
Si alguna vez os topáis con una decidme dónde, pues su sonido esquivo y misterioso me trae de cabeza.
:: Susurros de _Muerte_ a las 11:42 p. m. [+] ::
:: 15.4.08 ::
Hace 2 meses. Un atardecer en una zona industrial cualquiera. Sillas cromadas de color rojo. El sol se cuela, anaranjado, por entre las lamas de las cortinas de un restaurante donde, tras un largo paseo, nos estamos regalando una merienda.
Un combinado de lima en la mesa. Todo se vuelve ámbar y la música guitarrera del local hace que tenga uno de esos momentos video-clip.
Un superhéroe de 15 meses corre entre las mesas, perseguido por una capa negra. Tiene el superpoder de resumir la realidad mediante un evolucionadísimo lenguaje sintético comprensible sólo para unos pocos afortunados. Pelota: Tá. Manzana: Zá. Extraterrestre: Testre. Acompaña todas sus palabras con una enérgica afirmación de cabeza. De repente sonríe y deja sus carreras. Frena.
Como a cámara lenta abre sus brazos como intentanto abarcar todo lo que le rodea e incluso más allá. Y, tras coger aire... condensa TODO el universo en una sola palabra: ... TÓ.
Dentro de unos meses perderá esa maravillosa facultad, igual que perdió la natación espontánea o muchas otras habilidades. Y es una pena, porque mira que se iba a ahorrar discusiones absurdas.
:: Susurros de _Muerte_ a las 11:38 p. m. [+] ::
:: 10.3.08 ::
Hoy, surfeando sin rumbo fijo me topé con un artículo sobre una famosa actriz del cine mudo de imagen rotunda (Theda Bara) y, unos cuantos clics después, con la foto de otra estrella con un brillo más apagado. El pie de página rezaba: Renée Adorée. Aunque hermoso de una forma que sólo pueden ser los rostros de esa época, era uno entre tantos otros que creo no haber visto nunca en la pantalla. Era un rostro desconocido, de una belleza antigua y grandes ojos de cine mudo.
Sin embargo, tuvo una fulgurante carrera. Patricipó en más de 40 películas y tiene una estrella en el Hall of Fame de Hollywood. Murió de tuberculosis en 1923, siendo aún muy joven, y fué enterrada en el cementerio "Hollywood Forever" donde descansan otros grandes. Y eso fue todo. Fin, The End. Y de ahí al más absoluto olvido. Como tantos otros. Como todos nosotros.
Cuántos de los que ahora se consideran estrellas consagradas acabarán así?. Con el paso del tiempo... todas sin excepción.
Pero pocas se despedirán de forma tan magistral como quien encarnó al prometido de Renée Adorée en Sueños Imposibles(Daydreams, 1922). Ante su lecho, alguien sugirió tocarle los pies para saber si ya había muerto, pues "todos morimos con los pies fríos". El gran Buster Keaton dijo: "Juana de Arco no". Y murió. Unas últimas palabras geniales para venir del maestro del cine mudo.
:: Susurros de _Muerte_ a las 11:42 p. m. [+] ::
:: 24.1.08 ::
Aquí, la que habla, es un poco rarita de gustos (o eso dicen S.S.M.M. los Reyes Magos cuando leen mi carta todos los años). Y entre mis aficiones, además de las aquí evidentes, está el idioma islandés, los vikingos y la mitología nórdica. Lo que, por supuesto, os trae al fresco, pero os lo cuento porque ayer, una noticia triste me recordó a Balder.
No quiero aburrir a las piedras, así que lo resumiré muchísimo. Balder era un dios escandinavo, hijo de Odín (dios de dioses) ni más ni menos. Era uno de los más queridos, el dios de la luz y de la verdad. Hablaba con tanto tino que nadie podía rechazar sus palabras. Un tipo afortunado, porque además era invulnerable, pues su madre, Frigg, había hecho prometer a todas las cosas del universo que jamás harían daño a su hijo.
Y Balder, confiado, demostraba su inmortalidad con un juego en el que el resto de dioses intentaban herirle, sin conseguirlo. Pero Loki el embaucador descubrió la única cosa con la que Frigg no había hablado: una rama de muérdago. Y entregándosela al hermano ciego de Balder, acabó la vida del dios de la luz, a manos de otro. Se sugiere, sin embargo, que volverá.
Por extraño que parezca, es lo que me vino a la cabeza cuando leí: "Ha muerto Bobby Fischer". Es cierto que Bobby, en los últimos años, estaba como una puta cabra e hizo alguna declaración lamentable, quizá por su paranoia. No era apuesto ni con la cabellera rubia, como el bello Balder. De hecho, últimamente se parecía sospechosamente a Alan Moore. Pero tenía algunas cosas en común con el dios de los vikingos. Era un genio brillante, que, durante un tiempo, fue admirado y mimado. También decía verdades como puños. Fue venerado como dios del ajedrez, un juego al que, curiosamente, los vikingos eran muy aficionados.
Después cayó en desgracia y tuvo que enfrentarse a ataques de todo tipo... sin doblegarse. Perseguido sin tregua por EEUU, desapareció durante años y volvió a aparecer, desafiante. Una auténtica leyenda, un inmortal.
Las noticias dicen que Bobby Fischer ha muerto y te quedas pensando ¿será cierto o será otra vuelta de tuerca en su increíble historia?. Quizá ya no esté entre nosotros. Quizá, su partida contra EEUU, en tablas durante años, ha acabado con un inesperado jaque-mate. Otros, sin embargo, preferirán pensar que sólo es otro truco, otro movimiento desconcertante. Mejor no saberlo nunca. Adiós Bobby. O hasta luego. Como Balder.
:: Susurros de _Muerte_ a las 7:30 p. m. [+] ::
:: 13.1.08 ::
Si repaso los 4 últimos libros que he leído, llevo una racha que será difícil de superar. Son 4 joyitas, cada una en su estilo, que he devorado literalmente y que regalaría a mis amigos. Ciudad, Pórtico, El curioso incidente del perro a medianoche y Refugio del Viento. Y el siguiente, que espero empezar el lunes, no romperá el encanto. He esperando años a que se publicase: Festín de Cuervos.
El que estoy acabando, Refugio del Viento, me ha sorprendido muchísimo por muchas cosas. Habla de sueños, de alguien que se enfrenta a mil obstáculos y prejuicios por conseguir hacer realidad un deseo y lo consigue contra todo pronóstico. Hasta ahí nada original. Pero -lo siento, voy a contar parte del libro así que no sigas leyendo si pretendías leerlo- la historia continúa cuando algo le arrebata todo por lo que luchó.
El libro está plagado de personajes que "pierden" de alguna forma. Habla de ilusión y fuerza de voluntad,
pero también de pérdidas, de fracasos y de la fortaleza de saber reponerse. De tenerlo todo y, de repente, nada. De luchar por algo que es tu vida y, sin embargo, perderlo, pero no dejar de vivir por ello, sino tomar otro camino distinto. De reinventarse. Puede sonar deprimente, pero es todo lo contrario.
Y es que estoy algo harta de mensajes del tipo: "Si persigues tu sueño lo conseguirás". Aunque despotrique de los aguafiestas navideños, puede, repito, "puede" ser que me haya afectado el ñoñerío navideño. O los absurdos títulos de los libros de autoayuda que lee mi compañera del curro. O a lo peor son los castings de concursos para adolescentes que me he tragado, esos donde salen llorando desesperados chillando "No me han cogido", "toda mi vida sufriendo (???) y han destrozado mi sueño". "Yo me lo merezco más que ese y ese". Madredelanorhermoso. Estremecedor.
Lo de "si tu quieres, puedes", "persigue tu sueño" o "Si lo deseas lo suficiente, tu sueño se cumplirá", dicho así, con una sonrisa profidén, suena muy bonito y muy Disney. Y vale, a todo el mundo nos viene bien de vez en cuando una palabra de ánimo y una palmadita en el hombro. Pero a veces es un mensaje peligrosísimo. Porque, pasando ya de cástings y habilidades artísticas, las cosas no salen siempre como tu quieres, planeas o te esfuerzas en conseguir.
A veces, simplemente, no puede ser porque no sirves, o no tienes suerte. No se trata de no intentarlo, ni de perder la ilusión, pero oye, si no lo consigues al cabo de un tiempo quizá debería replantearse el tema.
No es políticamente correcto. Habrá quien diga que es cruel. Pero ocultarlo sí que es una putada, porque resulta que algunas cosas son imposibles. Sí, joder, im-po-si-bles. Los "no" sin vuelta de hoja también existen. Y la vida es muy perra y puede arrebatártelo todo. Y en ocasiones, lo más inteligente es levantarse, sacudirse el polvo, levantar la barbilla y buscar otra alternativa. Como quien se pega un farolazo a lo tonto. Porque, como todos, sólo tienes una vida, unos añitos, y no se trata de chocarse contra un cristal una y otra vez, como un murciélago sordo, persiguiendo algo hasta romperte el cuello. Que no es el fin del mundo, joder.
Y más nos vale levantarnos deprisa, no sea que venga la Mala Suerte y nos dé más razones para quejarnos. Por imbéciles.
:: Susurros de _Muerte_ a las 12:39 a. m. [+] ::
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